Mente y materia (nàma-rùpa) por Venerable U Silananda

MENTE Y MATERIA*
(NÀMA-RÙPA)


Plática impartida por el Venerable U Silananda
Traducción española por Alejandro Córdova

Cuando uno lee libros o asiste a pláticas acerca del buddhismo, uno escuchará la expresión ‘nàma-rùpa’ una y otra vez. Estos conceptos son muy importantes en el buddhismo.

Esta expresión, ‘nàma-rùpa’ no sólo se encuentra en el buddhismo, también aparece en libros sobre hinduismo. Pero allí tiene un significado diferente y se traduce generalmente como nombre y forma. También algunos traductores del Canon Pali traducen esta expresión como nombre y forma. Pero de acuerdo al Abhidhamma o de acuerdo con la interpretación tradicional, ‘nàma-rùpa’ posee un significado diferente. ‘Nàma-Rùpa’ es una expresión pali y también sánscrita. En este sentido el sánscrito y el pali son idénticos. El sánscrito es la lengua sagrada del hinduismo y el pali es la lengua sagrada del buddhismo theravada.  Éstas dos lenguas son muy cercanas. Ellas poseen muchas palabras comunes. Hay palabras que son idénticas en ambas lenguas y hay palabras que pueden trazarse hasta un lenguaje más antiguo.

Esta expresión ‘nàma-rùpa’ es una combinación de dos palabras. Se encuentra en ambas lenguas en forma idéntica. En el buddhismo ‘nàma’ puede significar nombre. Sin embargo, en este contexto ‘nàma’ no significa nombre, sino mente, mental o mentalidad. ‘Rùpa’ puede significar un objeto visible o la materia en general. En este contexto, ‘rùpa’ significa materia. Por lo tanto, ‘nàma-rùpa’ significa mente y materia.

‘Nàma’ se define en pali como aquello que se inclina hacia el objeto. ‘Nàma’ va hacia el objeto, se inclina hacia el objeto. Por lo tanto cualquier cosa que se inclina hacia el objeto se denomina ‘nàma’.

‘Rùpa’ se define como aquello que es oprimido por el calor, el frío, el hambre, etc. Eso significa que cambia con el calor, el frío, etc. 

Estos fenómenos, la mente y materia, se presentan de diferentes modos en la mente del meditador. El meditador medita, observa la mente y materia, algunas veces por su característica, algunas veces por su función y otras por su manifestación.

‘Nàma’ es aquello que se inclina hacia el objeto. Esto significa aquello que conoce el objeto. La mente la cual está compuesta de conciencia y factores mentales es ‘nàma’. Por medio de ‘nàma’ podemos tomar los objetos. Cuando vemos algo la mente visual va hacia el objeto. Cuando oímos algo la mente auditiva va hacia el objeto. Cuando pensamos acerca de algo, la mente pensante va hacia el objeto y así para los demás sentidos.

‘Rùpa’ o materia es aquello que se conoce. ‘Rùpa’ no conoce, es el objeto mismo. La materia no tiene habilidad cognitiva, es ignorante.

En la meditación vipassana es muy importante determinar y diferenciar entre estos fenómenos, mente y materia. Cuando uno ve un objeto, hay conciencia visual. Existe el ojo y el objeto visible. Ambos son ‘rùpa’ o materia. La conciencia que ve es ‘nàma’ o mente. De esta forma un puede comprender la diferencia entre ‘nàma’ y ‘rùpa’.

Cuando uno toma la respiración como objeto, la respiración es ‘rùpa’ o materia porque la respiración no es otra cosa que aire. Uno inhala aire y exhala aire. La mente que observa, que contempla la respiración, que realiza anotaciones de la respiración es ‘nàma’, mente.

Así cuando uno ve un objeto, la conciencia visual es ‘nàma’. La cosa vista y el ojo, los dos son ‘rùpa’. En una forma similar hay conciencia auditiva y sonido. Cuando uno escucha un sonido el sonido es ‘rùpa’, el aire también. La conciencia que surge cuando las vibraciones del sonido golpean el oído es ‘nàma’.

Cualquier cosa que conoce el objeto, cualquier cosa que va hacia el objeto es ‘nàma’. El objeto en sí mismo que no conoce nada es ‘rùpa’. Todo lo que hay en el mundo externo es ‘rùpa’. Los árboles son ‘rùpa’. Los edificios son ‘rùpa’. Las montañas son ‘rùpa’.

Cuando el Buddha analiza el mundo, algunas veces lo analiza en 22 tipos de facultades. Algunas veces lo analiza en l8 elementos. Algunas veces lo analiza en 12 bases, otras veces en cinco agregados. Algunas veces lo analiza en cuatro elementos. Todas estas categorías caen bajo estos dos encabezados de ‘nàma’ y ‘rùpa’. Todas estas categorías pueden reducirse a estas dos cosas, ‘nàma’ y
‘rùpa’.

En la práctica concreta de la meditación lo que el meditador probablemente verá es ‘nàma’ y ‘rùpa’. Pero debido a que el meditador no posee previo conocimiento de las facultades o elementos o bases, él o ella no puede saber cuales son estas cosas en su meditación. Pero está seguro de ver o comprender que es mente y materia.

¿Cuándo el meditador ve la mente y materia? Al principio el meditador tiene que luchar con su mente. Eso significa que él o ella tiene que tratar duro para mantener su mente sobre el objeto. Él o ella tendrá muchas distracciones. Uno quiere mantener la mente en la respiración o en el abdomen, pero un momento después ésta se va hacia algún lugar. 

En los estadios iniciales el meditador tiene que tratar muy duro para mantener la mente en el objeto. La mente se está yendo a otro lado y aparecen distracciones.

Con la práctica la mente se asienta, las distracciones llegan cada vez menos al meditador. El meditador alcanzará un estadio en el que la mente permanece en el objeto la mayor parte del tiempo. Él o ella será capaz de observar las cosas claramente a medida que éstas se presentan. Aún cuando pueda haber ocasiones en que la mente se dispersa, él o ella lo registrarán o lo anotarán inmediatamente.

Algunas veces el meditador puede registrar el momento en que la mente quiere irse o salirse del control. Parece extraño pero es cierto.

Algunas veces la mente quiere irse y si uno ha alcanzado una buena concentración puede atraparla o detenerla antes de que se escape.

Cuando la mente está libre de obstáculos –los obstáculos mentales son el deseo sensual, la malevolencia, la somnolencia y sopor, la preocupación y la agitación y duda. Las distracciones o vagabundeos de la mente son también distracciones. Pero cuando la mente ha alcanzado el estado en que está sobre el objeto la mayor parte del tiempo, aun cuando se presente un “irse de la mente”, la mayoría de las veces el meditador será capaz de sorprenderla, será capaz de
detenerla. Cuando una persona ha alcanzado ese estado, llega a ver la mente y materia o ‘nàma-rùpa’.

Cuando uno observa algo íntimamente, cuando observa las cosas por algún tiempo, llega a ver estas cosas claramente. En la misma forma cuando uno observa todas las cosas, esto es en el momento presente, todo lo que se le presente a uno en el momento presente a través de las seis puertas de los sentidos, uno llegará a verlas claramente.

Cuando uno continúa observando la respiración entrar y salir, uno realmente observa la inspiración y la expiración separadamente. Al principio, cuando la concentración no es buena, observará la respiración como una misma respiración entrando y saliendo. Cuando la concentración mejore sentirá la respiración como dos cosas diferentes. La inspiración es una cosa y la expiración es otra.

De esta manera uno verá la inspiración separada y diferente de la expiración. En forma similar uno sentirá la expiración separada y diferente de la inspiración.

Lo mismo es verdad para el ascenso y el descenso del abdomen. El ascenso del abdomen es una cosa y el descenso del abdomen es otra. Ellos no se mezclan. Ellos son dos cosas diferentes. Lo mismo es para el doblar, estirar, sentarse, etc. Cuando una persona puede observar la respiración, los movimientos del abdomen o los movimientos del cuerpo, se dice que comprende ‘rùpa’, se dice que comprende la materia con claridad. Cuando uno comprende claramente la materia, entonces comprenderá ‘nàma’ o la mente con claridad. Cuando uno se mantiene observando la respiración, verá la mente que toma nota de la respiración o que contempla la respiración.

La mente que observa la inspiración es diferente de la mente que observa la expiración. La mente que siente el ascenso del abdomen es una cosa y la que siente el descenso del abdomen es otra. En esta forma el meditador observa los fenómenos mentales distintamente uno de otro. La conciencia auditiva es una cosa y la conciencia olfativa es otra. Lo mismo ocurre con respecto a la mente, el meditador percibe clara y distintamente una de otra.

Cuando uno puede ver en esta forma se dice que ve la mente con claridad. Se dice que un meditador ha alcanzado el conocimiento del discernimiento de la mente o ‘nàma’. Cuando una persona puede observar ‘nàma’ y ‘rùpa’ claramente, primero ‘rùpa’ y después ‘nàma’ y entonces llega a discernir que la inspiración es una cosa y la expiración es otra. También puede discernir la mente que conoce.

También la mente que conoce la inspiración es una cosa y la mente que conoce la expiración es otra.

¿Qué pasa si la mente no aparece claramente o si uno no puede ver la mente con claridad como a la materia? Por ejemplo, uno mantiene la mente en la respiración. Uno puede ver la respiración claramente, pero es incapaz de contemplar claramente la mente que observa la respiración. ¿Qué hace uno?

En el Visuddhi Magga (El Camino de la Purificación ) hay un excelente consejo que dice: “Pero si él ha discernido la materialidad en una de estas formas y mientras que él está tratando de discernir lo inmaterial, ello no es evidente para él debido a su naturaleza, él no debe rendirse, sino que debería comprender una y otra vez, poner atención, discernir y definir solamente la materialidad. Si la mente o la mentalidad no aparece claramente él debería contemplar una y otra vez sobre la materialidad o materia. Esto se explica con el símil del espejo.”

Si un espejo está sucio uno no puede ver la reflexión y cuando no puede ver la reflexión en el espejo ¿lo tira? No, uno lo limpia. Frota el espejo una y otra vez hasta que quede limpio. Entonces la imagen se hace clara. Cuando uno no puede ver la imagen reflejada en el espejo no le hace nada a la imagen, sino que pule el espejo. En la antigüedad los espejos eran hechos de bronce o de alguna aleación. Así uno frota el espejo y éste se aclara. Uno no le hace nada a la imagen o a la capacidad de reflejar, pero uno pule el espejo. Cuando el espejo está claro entonces uno ve claramente la reflexión. En la misma forma, cuando la mentalidad no aparece claramente uno contempla la materialidad. En los casos que uno contempla la materia como la respiración o el movimiento del abdomen, cuando observa claramente la materia, entonces la mente que toma la materia como objeto también aparece claramente.

Posteriormente se dice: “En la medida en que la materialidad se hace bastante definida, suficientemente clara, los estados inmateriales que tienen a esa materialidad como objeto se hacen claros ellos mismos también.” Por lo tanto cuando uno no puede ver con claridad la mente, debe permanecer más en la materia. Cuando uno vea claramente a la materia será capaz de percibir la mente que toma a la materia como objeto.

Un meditador trata con toda su fuerza de observar y percibir la mente y la materia claramente. Cuando un meditador llega a percibir y observar a ‘rùpa’ y ‘nàma’ claramente, él percibirá también uno de los aspectos de la mente y la materia. Cuando es capaz de discernir o cuando observa la mente, ve que ésta va hacia el objeto, se inclina hacia el objeto. El inclinarse hacia el objeto es la característica de la mente. La mente es aquello que se inclina hacia el objeto. El
meditador llega a percibir esta característica simplemente observando la mente.

Con respecto a la materia, puede no ser fácil percibir que ésta cambia o que está oprimida por el calor, el frío, etc. Pero lo que el meditador probablemente notará más es que la cosa observada no puede conocer, no conoce nada. De esta manera cuando percibe que la respiración o el movimiento del abdomen es la cosa que no conoce, que no toma un objeto, se dice que percibe a ‘rùpa’, la materia, por la forma o manera en que ésta se manifiesta. La materia se manifiesta como no tomando el objeto.

En cualquiera de estas formas un meditador llega a observar o percibir la mente y la materia. Es decir, por sus características o por la forma de manifestación. En cualquier forma que perciba para él es suficiente. Ya sea que él perciba la mente y la materia por sus características o por la forma de su manifestación.

Cuando percibe estas características o manifestaciones se da cuenta que sólo hay estas dos: ‘nàma’ y ‘rùpa’, nada más. Así en cada acto de notar, en cada acto de observar, solamente ve estas dos cosas – la cosa que es observada y la mente que la observa. Uno solamente percibe estas dos cosas ocurriendo en pares.

Cuando uno ve alguna cosa, existe la cosa que se ve y la conciencia visual o la mente que ve. Así solamente hay estas dos cosas y está el ojo, que también es materia. Uno sólo percibe la mente y materia ocurriendo en el momento de ver. En la misma forma cuando uno escucha algo, algún sonido, hay un sonido que es materia, el aire que es materia y la conciencia auditiva que es mente.

Cualquier cosa que uno ve u observa, uno solamente ve esta materia una y otra vez. Uno no percibe nada aparte de mente y materia. Así uno llega a percibir que no hay nada aparte de mente y materia, o sea nada aparte de ‘nàma’ y ‘rùpa’. No hay ser, ni persona, ni individuo. Sólo hay combinación de ‘nàma’ y ‘rùpa’. El ser no es otra cosa que la combinación de estas dos cosas, ‘nàma’ y ‘rùpa’.

Cuando ‘nàma’ y ‘rùpa’ se presentan juntas entonces tenemos lo que llamamos un ser y ello funciona como un ser. Si uno examina cada componente en forma separada, ¿puede uno encontrar alguna persona o individuo?

Es como un auto, el auto tiene diferentes partes que están dispuestas de cierta manera. Cuando ellas están colocadas juntas en cierta manera y uno las ve como un todo, en ese momento uno las llama “auto” o el uso común de “auto” adquiere existencia cuando estas cosas están colocadas juntas de cierta manera. Pero si uno examina cada cosa separadamente no puede encontrar la cosa llamada “auto”. ¿Son las llantas el auto? ¿Son los asientos el auto? ¿Es el chasis el auto? No hay auto en absoluto. Lo que llamamos auto no es otra cosa que un conglomerado de partes que lo componen.

De la misma forma lo que llamamos un ser no es otra cosa que la combinación de mente y materia. Aparte de mente y materia no hay nada que podamos llamar un ser o una persona o un individuo. El meditador percibe claramente que lo que percibe es mente o materia.

De la misma manera, ¿qué es un casa? Es la combinación de paredes, techo, postes, etc. Si uno examina separadamente cada parte no hay nada que podamos llamar una casa. Pero la combinación de estas cosas es llamada una casa. También un puño puede ser visto en la misma forma. Cuando pone los dedos y la palma de la mano de cierta manera entonces lo llama puño. Entonces
un puño comienza a existir. Pero aparte de estos dedos y la palma allí no hay un puño en absoluto. Así, si uno examina cada parte, por ejemplo, cada dedo separadamente, allí no hay un puño.

Lo mismo es cierto para una ciudad. Lo que llamamos la ciudad de Berkeley es sólo el conglomerado de edificios diferentes. Nosotros los llamamos la ciudad de Berkeley. Si nosotros examinamos cada parte, cada edificio, allí no hay nada que podamos llamar ciudad de Berkeley.

De esta manera por costumbre, por conveniencia, nosotros damos nombres a las combinaciones de cosas, un auto, una casa, un puño, una ciudad o cualquier otra cosa. En realidad cuando nosotros examinamos las diferentes partes una por una, no podemos encontrar tales cosas, sino sólo las partes que las componen.

Cuando un meditador percibe de esta manera, llega a percibir correctamente que en sentido último no existe un ser o persona, hombre o mujer, o individuo, solamente hay ‘nàma’ y ‘rùpa’ existiendo y funcionando juntos. Cuando uno percibe ‘nàma’ y ‘rùpa’ funcionando juntos, uno percibe la interdependencia de
‘nàma’ y ‘rùpa’. Cuando ellos funcionan conjuntamente, dependen uno de otro, la mente no puede existir sola. La mente no tiene poder por sí misma, le falta el cuerpo. La mente no puede hacer cosas, la mente no puede comer, no puede dormir, etc. El cuerpo por sí mismo no puede hacer nada porque no tiene mente. De esta manera cuando la mente y cuerpo están juntos como una totalidad, tenemos lo que llamamos ser. De esta manera pueden funcionar como un todo, como un ser, como una persona. Mente y cuerpo son interdependientes. Si nosotros quitamos la mente, el cuerpo se cae. Si nosotros quitamos la materia, la mente se cae. Por lo tanto la mente y materia deben estar juntas para poder funcionar.

‘Nàma’ y ‘rùpa’ son comparadas con una marioneta. La marioneta o muñeco de madera no puede ponerse de pie y hacer cosas si no hay cuerdas. Las cuerdas no pueden hacer nada sin el muñeco de madera. Así, cuando el muñeco de madera y las cuerdas coinciden, ellas llegan a ser una marioneta que pueden danzar, caminar o hacer cualquier cosa.

En la misma forma la mente y la materia dependen una de otra. Cuando ellas están juntas funcionan como una totalidad. La mente y materia se comparan con dos haces de juncos, puestos juntos dependen uno de otro. Cuando se quita un haz el otro haz se cae. De la misma manera, cuando la mente se quita del cuerpo, como cuando uno se muere, el cuerpo cae. El cuerpo no puede funcionar en absoluto. Cuando el cuerpo muere la mente no puede funcionar por
sí misma. La mente necesita del cuerpo y el cuerpo necesita de la mente para funcionar como un todo. De esta manera el meditador comprende, cuando percibe que solamente hay mente y materia y que éstas funcionan en conjunto.

Otro símil es el de un hombre paralítico. El ciego no puede ver, pero puede caminar. Un paralítico no puede caminar, no puede hacer lo que hacen las piernas, pero puede ver. El ciego puede trasladarse de un lugar a otro por sí mismo. El paralítico no puede trasladarse. Pero si ellos se juntan y el ciego le dice al inválido “yo soy ciego y no puedo ver, no puedo hacer lo que es hecho por los ojos, pero yo tengo pies y puedo trasladarme”. Y el inválido le dice al ciego “yo soy un inválido y no puedo hacer lo que es hecho por las piernas,
pero yo puedo ver”. El ciego puede cargar sobre sus hombros al inválido y juntos, el inválido dirigiendo al ciego, pueden ir a cualquier lugar. Ellos pueden funcionar. De la misma manera, cuando la mente y materia se reúnen pueden funcionar. Cuando ellas no están juntas no pueden funcionar.

En este mundo de cinco agregados, la mente no puede existir sin la materia. La mente necesita la materia o la cualidades materiales como sus bases. La mente visual o el ver no puede ocurrir si no tenemos ojos. La mente auditiva o el oír no puede ocurrir si no tenemos oídos, y así para el resto de los sentidos. La mente y materia son interdependientes. Solamente cuando se reúnen pueden funcionar.

Cuando una balsa lleva de una orilla a la otra, el hombre depende de la balsa y la balsa depende del hombre. Si no hay alguien que reme y dirija el bote, éste no irá a la otra orilla. Si no hay balsa el hombre no puede ir a la otra orilla. De la misma manera que el bote y el hombre dependen uno de otro para cruzar a la otra orilla, así la mente y la materia necesitan una de otra para funcionar.

En el Visuddhi Magga se dice: “Así como un hombre depende de una balsa para atravesar el mar, de la misma manera la mente necesita del cuerpo para que ocurra. Dependiendo uno de otro, bote y hombre van sobre el mar. Así, la mente y la materia dependen una de otra.”

“Mente y materia dependen una de otra.” Esto significa que solamente cuando ellas se presentan juntas pueden funcionar como un todo, como un ser, como una persona. De esta forma uno obtiene la visión correcta de ‘nàma’ y ‘rùpa’. Se dice que uno ha obtenido la visión correcta, el conocimiento correcto. Uno obtiene esto alcanzando la correcta percepción del ser. De acuerdo con las enseñanzas del Buddha no hay ser, ni persona, ni individuo, ni hombre, ni mujer. Sólo hay mente y cuerpo combinados. Cuando el meditador realmente ve la mente y el cuerpo distintamente una de otra, él puede desechar la percepción de que existe un ser. Él puede desprenderse de esta noción de ser. El ser es sólo una designación dada a este complejo para conveniencia de uso. Cuando una persona, un meditador, ha alcanzado esta penetración en la mente y el cuerpo, se dice que ha obtenido la purificación de la visión. Esto significa que el meditador ha alcanzado la recta visión con respecto a la mente y la materia.

El discernimiento de la mente y la materia es el primero de los conocimientos de vipassana. El meditador debe pasar por diferentes tipos de conocimientos uno por uno. Sin este conocimiento de ‘nàma’ y ‘rùpa’, el meditador no puede progresar hacia las otras etapas de conocimiento de vipassana. Éste es el conocimiento básico de vipassana, el primer paso del conocimiento de vipassana. Por lo tanto es importante que el meditador alcance esta purificación de la visión o la correcta visión de la mente y la materia a través de la experiencia directa –no por medio de la lectura de libros, ni a través de cursos, ni de escuchar pláticas o conferencias. Este conocimiento debe alcanzarse a través de la experiencia directa y a través de la experiencia personal y visión directa. Cuando un meditador experimenta esto a través de la visión directa se dice que ha alcanzado la purificación de la visión. Cuando el meditador alcanza esta purificación de la visión, él o ella puede ir a través de los
diferentes estadios del conocimiento de vipassana hasta alcanzar la realización de la Verdad.

Por todo lo antes dicho queda claro que es importante alcanzar un claro conocimiento de ‘nàma’ y ‘rùpa’ o sea de la mente y materia para la práctica de la meditación vipassana.
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